12 Oct
PERIODO 4. TERCER CORTE. (RELACIONES LÉXICAS)

Relaciones léxicas

 Las relaciones léxicas son aquellas que se establecen entre los significados léxicos de las palabras. Por significado léxico se entiende el significado de la palabra tal como se consigna en el diccionario, es decir, el significado abstraído de las diferentes formas de su uso contextual.

Así, la sinonimia, antonimia e hiperonimia son relaciones que se entablan desde el contenido o el significado de la palabra. Si ampliamos la mirada y nos referimos a las relaciones que se pueden establecer entre piezas léxicas o palabras, también podríamos incluir las relaciones de homonimia y paronimia, que se vinculan desde la propia forma de la palabra. En cuanto a la polisemia, no es tan fácil incluirla en alguno de los dos grupos anteriores. Es un caso más complejo, ya que se trata de una misma pieza léxica con significados múltiples, o sea, una misma forma que tiene más de un contenido asociado.

Siguen algunos ejemplos de relaciones léxicas:


            

Relaciones desde el contenido
Relaciones desde la forma

Antonimia


Homonimia – Homofonía – Homografía



Hiperonimia – Hiponimia – Cohiponimia



Paronimia

Sinonimia

Polisemia


Antonimia

 La antonimia es una relación que se establece entre dos palabras cuyo significado es incompatible en un mismo contexto. Los antónimos son palabras que pertenecen a la misma categoría gramatical y tienen significado contrario u opuesto, por ejemplo, vivo/muerto, alto/bajo, pagar/cobrar.

En las relaciones de antonimia se percibe la presencia de algunas cualidades que, en determinados casos, se pueden graduar u oponer. Esta relación se puede dar ya sea por incompatibilidad (masculino/femenino), sea con una gradación (frío, fresco, tibio, caliente) o sea por reciprocidad (dar/recibir).

Los primeros (encendido/apagado, par/impar) se llaman antónimos polares, ya que no tienen grados intermedios, es decir, la negación de una unidad léxica implica la afirmación de la otra o, en otras palabras, el significado de una elimina el de la otra. Por ejemplo, vida/muerte: si no estoy vivo es porque estoy muerto, no puedo estar vivo y muerto a la vez. Otros ejemplos son hombre/mujer, legal/ilegal.

Por otro lado, se denominan antónimos escalares los términos entre los que se pueden intercalar otros según una gradación (grande, mediano, pequeño). Es interesante notar en estos antónimos que la negación de un término no implica la afirmación del otro, o sea, que una persona no sea alta no implica que sea baja. Otros ejemplos son seco, húmedo, mojado, empapado.

Por último, en los antónimos recíprocos el significado de una palabra implica el de la otra, es decir, no se puede dar uno sin el otro. Por ejemplo, comprar/vender:  para que alguien compre una cosa, es necesario que otro la venda y viceversa. Otros ejemplos son dar/recibir, pagar/cobrar, entrega/recepción, padre/hijo.

Hiperonimia

 La hiperonimia es una relación que se establece entre una palabra de carácter más general y otra de carácter más específico, es decir, un hiperónimo designa aquel término general que puede ser utilizado para referirse a la realidad nombrada por un término más particular. Los hiperónimos, entonces, son palabras cuyo significado incluye o engloba el de otra u otras palabras.

Inversamente, podríamos decir que el significado de un hiperónimo está totalmente incluido en el significado de otras palabras más específicas (hipónimos).

Por ejemplo, el sustantivo niño (hipónimo) incluye la totalidad del significado de ser humano (hiperónimo), es decir, además de las características particulares que tiene el término primero, abarca el significado de ser humano por entero; lo mismo se aplica a mujer, adolescente, adulto mayor, todos ellos también son seres humanos. Entre hiperónimo e hipónimo pueden existir relaciones de distinta índole (parte-todo, general-particular, constante-variante).

Por ejemplo, el significado de pájaro está totalmente incluido en el significado de gorrión, es decir, todo gorrión es un pájaro. Pájaro es hiperónimo de gorrión, así como árbol es hiperónimo de sauce llorón, ya que el significado de este último incluye todos los rasgos semánticos de árbol.

Al redactar un texto con aspiraciones estéticas es posible utilizar hiperónimos para evitar la repetición de palabras ya empleadas anteriormente, como se hace en el siguiente ejemplo:

De repente, un descapotable rojo paró frente a la escuela. Del automóvil salieron dos niños con sendas túnicas blancas, mientras que sus abuelos los saludaban desde dentro del vehículo.

Las relaciones de hiperonimia e hiponimia son la base de las definiciones que presentan los diccionarios, ya que una palabra se define por otra de contenido más extenso, con notas individualizadoras, particulares a cada acepción.

Hiponimia

 La hiponimia es una relación que se establece entre una palabra de carácter más específico y otra de carácter más general. Un hipónimo designa aquel término particular que puede ser utilizado para referirse a la realidad nombrada por un término más general. Su significado es más restringido que el de otra palabra, que se interpreta como término genérico.

En este sentido, presenta una relación inversa a la hiperonimia: el término más específico (hipónimo) presupone el más general (hiperónimo). Por ejemplo, gorrión, churrinche, añambé, chorlos son hipónimos de pájaro; sauce llorón, ceibo, anacahuita, coronilla son hipónimos de árbol.

Las relaciones de hiperonimia e hiponimia son la base de las definiciones que presentan los diccionarios, ya que una palabra se define por otra de contenido más extenso, con notas individualizadoras, particulares a cada acepción.

Cohiponimia

 La cohiponimia es una relación que se establece entre hipónimos que comparten un mismo hiperónimo. Los cohipónimos, entonces, son hipónimos que tienen propiedades en común, pero que a su vez tienen características propias que los diferencian entre sí.

Por ejemplo, gorrión, churrinche, añambé, chorlos son cohipónimos, ya que comparten el mismo hiperónimo: pájaro. De la misma manera sucede con sauce llorón, ceibo, anacahuita, coronilla con respecto a árbol.

Las relaciones de hiperonimia e hiponimia son la base de las definiciones que presentan los diccionarios, ya que una palabra se define por otra de contenido más extenso, con notas individualizadoras, particulares a cada acepción. Debemos prestar atención cuando un diccionario define una palabra por su cohipónimo en vez de por su hiperónimo.

Homonimia

 La homonimia es una relación que se establece entre palabras que no están emparentadas semánticamente, pero que guardan algún tipo de semejanza en su forma. Los homónimos, entonces, son diferentes palabras que tienen la misma forma fónica pero distinto significado, es decir, no comparten ningún rasgo semántico. Por tratarse de palabras distintas, cada una tendrá una entrada diferenciada en el diccionario. Esta particularidad nos ayuda a diferenciarla de la polisemia: en una palabra polisémica, las diferencias de significado se presentan como distintas acepciones dentro de la misma entrada de diccionario (significado 1, significado 2, etc.)

Algunos ejemplos de homonimia son: coma en tanto signo ortográfico y coma como estado patológico; el sustantivo cara como sinónimo de rostro y el adjetivo cara en tanto costosa. Otros ejemplos son botar/votar; honda/onda; sabia/savia; canto del gallo/canto de la moneda, llama de la vela/llama del altiplano, vino hoy de tarde/vino tinto.

Se suelen diferenciar los homógrafos de los homófonos.

Debemos señalar que este punto es fundamental a la hora de focalizar en la enseñanza de la escritura.

Homofonía

 La homofonía u homonimia parcial es la relación que existe entre palabras que se representan con formas fonéticamente idénticas. Los homófonos, pues, son aquellas palabras que tienen el mismo sonido pero diferente significado y ortografía, por ejemplo, Asia/hacia, sabia/savia, basto/vasto, baya/vaya/valla, ojear/hojear.

Debemos aclarar que en algunos casos, como concejo/consejo y veraz/verás, la homofonía se aplica solamente en las variedades seseantes de español, como la nuestra, en la medida en que no diferenciamos los fonemas /s/ y /θ/. Este último es representado en la ortografía por los grafemas y , como en zapato, cielo y ceja.

Debemos recordar que también son homófonas las palabras que se diferencian en la escritura por los grafemas y como en baca/vaca, al igual que aquellas que se escriben con o sin , por ejemplo, errado/herrado.

Homografía

La homografía u homonimia absoluta es la relación que existe entre palabras que se representan con una escritura idéntica. Los homógrafos, entonces, son palabras que comparten la misma escritura, pero no necesariamente el mismo significado ni la misma categoría léxica.

En los ejemplos que siguen, vemos que canto del gallo/canto de la moneda ambas palabras comparten la misma categoría: ambos son sustantivos. En tanto que en tomate este mate/no me pidas que mate ese mosquito la primera palabra subrayada es un sustantivo, mientras que la segunda es un verbo.

Otros ejemplos son: llama de la vela/llama del altiplano; el ómnibus para en esta esquina/para poder ver hay que abrir los ojos; hoy pesqué una carpa en el río/tenemos que armar la carpa antes de que anochezca; el caballo tiene cuatro patas/las cuatro patas y sus patitos se fueron a bañar.

 Paronimia

La paronimia es la relación existente entre palabras parecidas a nivel fónico, aunque no idénticas, pero diferentes a nivel gráfico y semántico. Los parónimos, pues, son dos palabras que guardan semejanza en su pronunciación, pero son diferentes en su significado y escritura. También se las podría clasificar como de cuasihomónimos, ya que, a diferencia de los homónimos, que tienen la misma forma fónica, la forma de los parónimos es “casi” igual.

Algunos ejemplos son: antonimia/antinomia; actitud/aptitud; abjurar/adjurar; absorción/adsorción, absorber/adsorber/absolver; conyugal/conjugar; decena/docena; especia/especie; prever/proveer; reja/regia; trompa/trompo; vela/velo.

Debemos recordar que este punto es fundamental a la hora de focalizar en la enseñanza de la escritura.

Polisemia

 La polisemia es la propiedad que tiene una misma palabra para representar varios significados, que se pueden adquirir por ampliación o restricción de su significado original.

No es tarea fácil diferenciar una palabra polisémica de una palabra homónima. Una de las formas de diferenciar la polisemia de la homonimia es buscar la palabra en el diccionario. Para el caso de la homonimia, cada palabra tendrá una entrada diferente en el diccionario, en tanto que en la polisemia aparecerán distintas acepciones dentro de la misma entrada léxica (representadas en el diccionario como significado 1, significado 2, etc.), ya que se trata de una pieza léxica que proviene de la misma etimología.

Los siguientes son algunos ejemplos de palabras polisémicas: Apagá la llave general/¡Otra vez me olvidé de la llave!; Fui a la Sierra de las Ánimas/Me lastimé el dedo con esta sierra; Ayer recibí una carta/Con esta carta me voy al mazo/Ese restaurante tiene una amplia carta de vinos.


ATIVIDAD

 



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